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Written by Comunicaciones HIU
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Monday, 20 February 2012 07:33 |
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Los padres enseñan y promueven la conducta adecuada, pero en el
camino suelen encontrarse con obstáculos como la desobediencia, la
falta de aprendizaje, la rebeldía, etc., ante estas situaciones es
donde entra el castigo, el cual debe utilizarse racionalmente y de
forma sistemática para lograr corregir la conducta de los niños. Es
imprescindible que la aplicación de un castigo sea generada por una
conducta negativa emitida por el niño y no dependiendo de nuestro
estado de ánimo, ni como desfogue de nuestros problemas personales.
Antes de impartir el castigo es necesario que el niño haya recibido
advertencias al respecto (no amenazas) y al aplicarlo tener cuidado que
no sea un castigo absurdo y tener una actitud tranquila sin perder los
papeles, gritando o renegando porque dicho comportamiento tampoco es
una conducta aceptable generando confusión en el niño.
A veces los niños para evitar un castigo, hacen promesas de su
comportamiento futuro, las cuales no deben ser aceptadas, los niños aún
no pueden garantizar un comportamiento futuro por estar en proceso de
desarrollo y porque una vez que los padres imparten el castigo deben
mantenerse firmes desde el principio y seguir así hasta el final.
El castigo debe ser realmente desagradable para el niño, de lo
contrario dejará de ser un castigo porque no le costará nada cumplirlo,
además se debe tratar que esté relacionado con la falta que cometió,
por ejemplo, si desordenó la sala, un castigo justo sería que arregle
todo lo que desacomodó, si golpeó a alguien, aparte de pedir disculpas
se le debe aislar, se trata que el niño cuando este cumpliendo el
castigo tenga un tiempo de aislamiento en el cual reflexiones acerca de
su comportamiento.
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Last Updated on Monday, 20 February 2012 07:52 |
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¿Gorditos son menos saludables? |
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Written by Comunicaciones HIU
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Thursday, 03 November 2011 07:52 |
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INVESTIGACIONES RECIENTES SUGIEREN que los hábitos alimenticios en los
primeros meses de vida afectan la salud para el resto de la vida. Comer
mucho para crecer pronto no es la mejor opción, dicen los expertos.
Niños gorditos no son
sinónimo de niños saludables. La advertencia la hace Atul Singhal,
director del Centro de Investigación en Nutrición Infantil de Londres y
profesor en la misma ciudad del Instituto de Nutrición Pediátrica.
Alrededor
de 50 investigaciones, entre ellas una del doctor Singhal, han
controvertido la creencia de que los niños cachetones y rollizos son más
saludables.
La evidencia científica, apunta este médico de
origen indio, sugiere que los niños obesos, incluso si enflaquecen,
tienen una probabilidad mayor de sufrir problemas cardiovasculares en la
adultez.
Subraya Jaime Ramírez Mayans, director médico del
Instituto Nacional de Pediatría de Ciudad de México, que "la
malnutrición no solo implica desnutrición sino también obesidad y
sobrepeso".
"Estudios recientes demuestran que existe una
relación entre la nutrición de los bebés en sus primeras etapas de la
vida y sus problemas de sobrepeso y obesidad en su futuro. Una ingesta
elevada de proteínas durante el primer año de vida, especialmente
durante los primeros seis meses, favorece la obesidad", complementa.
La
información que el especialista Singhal expuso durante un encuentro en
la ciudad auspiciado por la farmacéutica Pfizer, corresponde a
investigaciones que tuvieron en cuenta tanto a países del primer mundo
como en vías de desarrollo.
Estas pesquisas hablan de una
"transición nutricional" en la región. "Tenemos un reporte de 2003 de la
Escuela de Salud Pública de Brasil, donde se muestra que todos los
pacientes de la región vienen haciendo una transición epidemiológica
hacia el sobrepeso y la obesidad", señaló Carlos Reyes, representante
para América Latina de Pfizer Nutrición.
Añade que en el
subcontinente "se estima que hay siete millones de niños con talla corta
o talla baja. Hoy los expertos coinciden en que esta es la forma más
frecuente de manifestación del déficit nutricional".
No se trata
tampoco de criar bebés "anoréxicos". Para Atul Singhal, lo importante es
crear una conciencia que apunte a una nutrición adecuada, romper el
mito según el cual los niños que comen mucho crecen más rápido.
Por otra parte, el experto recalcó la importancia de la lactancia materna durante los primeros seis meses de vida.
"No
olvidemos que la leche materna es el mejor alimento del mundo para los
bebés, ya que contiene todos los nutrientes necesarios y adecuados",
afirma Ramírez Mayans.
Fuente: www.elcolombiano.com
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